viernes, 24 de octubre de 2008

Qué es la Ilustración, según Immanuel Kant


Ilustración significa el abandono por parte del hombre de una minoría de edad cuyo responsable es él mismo. Esta minoría de edad significa la incapacidad para servirse de su entendimiento sin verse guiado por algún otro. Uno mismo es el culpable de dicha minoría de edad cuando su causa no reside en la falta de entendimiento, sino en la falta de resolución y valor para servirse del suyo propio sin la guía del de algún otro. Sapere aude! ¡Ten valor para servirte de tu propio entendimiento! Tal es el lema de la Ilustración.
Pereza y cobardía son las causas merced a las cuales tantos hombres continúan siendo con gusto menores de edad durante toda su vida, pese a que la Naturaleza los haya liberado hace ya tiempo de una conducción ajena (haciéndoles físicamente adultos); y por eso les ha resultado tan fácil a otros el erigirse en tutores suyos. Es tan cómodo ser menor de edad. Basta con tener un libro que supla mi entendimiento, alguien que vele por mi alma y haga las veces de mi conciencia moral, a un médico que me prescriba la dieta, etc., para que yo no tenga que tomarme tales molestias. No me hace falta pensar, siempre que pueda pagar; otros asumirán por mí tan engorrosa tarea. El que la mayor parte de los hombres (incluyendo a todo el bello sexo) consideren el paso hacia la mayoría de edad como algo harto peligroso, además de muy molesto, es algo por lo cual velan aquellos tutores que tan amablemente han echado sobre sí esa labor de superintendencia. Tras entontecer primero a su rebaño e impedir cuidadosamente que esas mansas criaturas se atrevan a dar un solo paso fuera de las andaderas donde han sido confinados, les muestran luego el peligro que les acecha cuando intentan caminar solos por su cuenta y riesgo. Mas ese peligro no es ciertamente tan enorme, puesto que finalmente aprenderían a caminar bien después de dar unos cuantos tropezones; pero el ejemplo de un simple tropiezo basta para intimidar y suele servir como escarmiento para volver a intentarlo de nuevo.

Contestación a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración? Revista Isegoría núm. 25 (2001) pp. 287-291
Immanuel Kant. Königsberg (Prusia), 30 de septiembre de 1784

miércoles, 15 de octubre de 2008

Mo Di habla contra la guerra


"Supongamos que hoy entra alguien en un huerto ajeno y roba en él melocotones y ciruelas; todos los que lo sepan, le condenarán, y si las autoridades lo detienen, le castigarán. ¿Por qué? ¡Porque daña a otro para beneficiarse él mismo! Robar perros, cerdos, gallinas o lechones es mucho peor que coger fruta de un huerto ajeno. ¿Por qué? Porque así se causa un daño aún mayor a otros. ¡Por eso es mucho más inhumano y criminal!
Finalmente, el que alguien mate a una persona inocente [...] es mucho más condenable [...] ¿Por qué? Porque daña mucho más a otra persona. Por eso su crimen y su inhumanidad son mucho mayores, y la pena tendrá que ser condignamente superior. Todos los príncipes de la tierra lo saben muy bien; condenan tales hechos y los califican de comportamiento inmoral. Pues bien, si esta forma de actuar alcanza su máxima expresión cuando son atacados estados enteros, no encuentran nada condenable en ello [...]
Supongamos que un hombre ve una pequeña mancha negra y dice que es negra; pero que ve una gran mancha negra y dice que es blanca. Es evidente que ese hombre no distingue entre el blanco y el negro. Si alguien reconoce una injusticia pequeña como tal, pero no reconoce como tal una gran injusticia, como el ataque a un país, sino que incluso llega a decir que eso es una conducta recta... ¿puede decirse que sabe distinguir entre la justicia y la injusticia? Aquí se aprecia lo poco que saben discernir los príncipes entre justicia e injusticia."

Mo Di fue un filósofo chino del siglo V a.C.

lunes, 13 de octubre de 2008

Manifiesto futurista


El futurismo es una de las vanguardias artísticas de principios del siglo XX que tuvo una mayor influencia en la historia del arte actual. Rupturista y atrevido, exploró nuevos cauces artísticos y expresivos con una calidad incuestionable. La representación del movimiento en la pintura pocas veces ha alcanzado la originalidad y la fuerza de los futuristas. Se trata de un movimiento básicamente italiano y se inscribe en el ambiente político, social y cultural que desembocará en el nacimiento del fascismo. Es muy común, hoy en día, sentir admiración por la obra y un rechazo por los valores que la sustentan. Yo, en concreto, siento tal rechazo hacia los principios del manifiesto que me hace asquear todo lo que pueda surgir de él, y siento una especie de remordimiento malsano por admirar sus obras. Para juzgar lo que significa el futurismo nada mejor que leer su Manifiesto, redactado por el que luego sería poeta oficial fascista Filippo Tommaso Marinetti:


1. Queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y de la temeridad.

2. El coraje, la audacia, la rebelión, serán elementos esenciales de nuestra poesía.

3. La literatura exaltó, hasta hoy, la inmovilidad pensativa, el éxtasis y el sueño. Nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso de corrida, el salto mortal, el cachetazo y el puñetazo.

4. Nosotros afirmamos que la magnificencia del mundo se ha enriquecido con una nueva belleza, la belleza de la velocidad. Un coche de carreras con su capó adornado con gruesos tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo... un automóvil rugiente, que parece correr sobre la ráfaga, es más bello que la Victoria de Samotracia.

5. Queremos ensalzar al hombre que lleva el volante, cuya lanza ideal atraviesa la tierra, lanzada también ella a la carrera, sobre el circuito de su órbita.

6. Es necesario que el poeta se prodigue, con ardor, boato y liberalidad, para aumentar el fervor entusiasta de los elementos primordiales.

7. No existe belleza alguna si no es en la lucha. Ninguna obra que no tenga un carácter agresivo puede ser una obra maestra. La poesía debe ser concebida como un asalto violento contra las fuerzas desconocidas, para forzarlas a postrarse ante el hombre.

8. ¡Nos encontramos sobre el promontorio más elevado de los siglos!... ¿Porqué deberíamos cuidarnos las espaldas, si queremos derribar las misteriosas puertas de lo imposible? El Tiempo y el Espacio murieron ayer. Nosotros vivimos ya en el absoluto, porque hemos creado ya la eterna velocidad omnipresente.

9. Queremos glorificar la guerra –única higiene del mundo– el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los libertarios, las bellas ideas por las cuales se muere y el desprecio de la mujer.

10. Queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academias de todo tipo, y combatir contra el moralismo, el feminismo y contra toda vileza oportunista y utilitaria.

11. Nosotros cantaremos a las grandes masas agitadas por el trabajo, por el placer o por la revuelta: cantaremos a las marchas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas, cantaremos al vibrante fervor nocturno de las minas y de las canteras, incendiados por violentas lunas eléctricas; a las estaciones ávidas, devoradoras de serpientes que humean; a las fábricas suspendidas de las nubes por los retorcidos hilos de sus humos; a los puentes semejantes a gimnastas gigantes que husmean el horizonte, y a las locomotoras de pecho amplio, que patalean sobre los rieles, como enormes caballos de acero embridados con tubos, y al vuelo resbaloso de los aeroplanos, cuya hélice flamea al viento como una bandera y parece aplaudir sobre una masa entusiasta. Es desde Italia que lanzamos al mundo este nuestro manifiesto de violencia arrolladora e incendiaria con el cual fundamos hoy el FUTURISMO porque queremos liberar a este país de su fétida gangrena de profesores, de arqueólogos, de cicerones y de anticuarios. Ya por demasiado tiempo Italia ha sido un mercado de ropavejeros. Nosotros queremos liberarla de los innumerables museos que la cubren por completo de cementerios.


*La imagen es "Caballo y jinete" de Carlo Carrá (1913)

martes, 7 de octubre de 2008

Elogio del ateísmo


"La fe religiosa ni se adquiere ni se abandona simplemente construyendo silogismos. Suele adquirirse, en los pueblos con tradiciones religiosas, mediante los conocidos mecanismos de reproducción ideológica que funcionan en toda sociedad. Es, pues, el resultado de las primeras fases del aprendizaje social, cuyas agencias básicas son el hogar doméstico y la escuela. Si la fe en los credos y dogmas religiosos le fuera propuesta al ser humano no antes del tránsito de la adolescencia a la edad adulta, o ya alcanzada esta última, cabría afirmar sin exceso que el profuso repertorio de mitos y leyendas -incluidas sus reelaboraciones teológicas- que forman el contenido de una fe religiosa -por ejemplo, la cristiana- no tendría probabilidad significativa alguna de recibir adhesión de fe por mentes normalmente constituidas, con la excepción de personas de peculiarísima idiosincrasia. La inverosimilitud racional de ese repertorio, y sus contradicciones lógicas, conducirían a su rechazo en la inmensa mayoría de los casos. La fe se adquiere en el seno de una tradición y en la infancia de la vida, cuando el sujeto está bajo la presión -y a la vez la protección y el cuidado- de un superego potentísimo que moldea y permite simultáneamente la maduración del ego. (...) El niño admite con complacencia una fe tan gratificante que no suele estar dispuesto a perderla en todo el resto de sus días. Las ceremonias mágicas aprendidas en su infancia le aseguran una teofanía que no cabe discutir. El adulto que desconoce la tradición, juzga esa fe como un desideratum pueril, si no como una broma pesada."

Elogio del ateísmo. Gonzalo Puente Ojea. Siglo XXI de ediciones. 1995.

lunes, 6 de octubre de 2008

La creación de las instituciones en un mundo tribal


Tradicionalmente, los navajos vivían -y muchos todavía lo hacen- en pequeños grupos de residencia formados alrededor de una mujer y sus hijas. Esta disposición matrilineal era reforzada en el momento del matrimonio, cuando el lugar de residencia más común para la pareja recién casada era el hogar de la madre de la esposa. Tradicionalmente no existía ningún grupo claramente definido que fuese más amplio que el grupo de residencia. Los navajos dividen el mundo en dos clases de personas: los parientes relacionados entre sí por k´e, que significa cordialidad y tranquilidad y las que están relacionadas sobre la base del intercambio recíproco.
Los navajos deploran la imposición, sin que importe cómo y para qué se utilice. Esperan que otras personas actúen de forma predecible y adecuada, pero no lo exigen. Nadie, bajo ninguna circunstancia, tiene derecho a imponer su decisión sobre el grupo o sobre cualquier individuo. La unanimidad es la única base de la acción colectiva que los navajos han reconocido tradicionalmente.
Los navajos no han tenido una forma de gobierno separada de su sistema familiar y comunitario, que realizaba las tareas que hacen los gobiernos. Cuando los navajos fueron asentados en su reserva a fines del siglo XIX, se formaron grupos poco definidos bajo un jefe local para tratar con los extraños, especialmente con el gobierno de los Estados Unidos. El jefe, representando a los distintos grupos, firmaba tratados de paz. A comienzos del siglo XX, se desarrollaron grupos locales reconocidos alrededor de centros de comercio, escuelas, misiones. En 1923 se formó un Consejo Tribal, y el territorio navajo fue dividido en más de cien cabildos, agrupados en dieciocho distritos. Los navajos experimentaron la necesidad de este Consejo Tribal porque alguien tenía que firmar los contratos petrolíferos. Las funciones del Consejo Tribal se ampliaron desde entonces como resultado de la participación de los navajos en la cultura americana. La centralización del poder en el Consejo Tribal tuvo como consecuencia la expansión del nacionalismo entre los navajos en la segunda mitad del siglo XX; se ha llegado a sugerir incluso un estado navajo dentro de los Estados Unidos.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Preámbulo de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos



"Sostenemos como evidentes en sí mismas estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que no se cambie por motivos leves y transitorios gobiernos de antiguo establecidos; y, en efecto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia aboliendo las formas a que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, evidencia el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y proveer de nuevas salvaguardas para su futura seguridad y su felicidad."

Preámbulo de la Declaración de Independencia de las Trece Colonias, ratificada por el Congreso Continental en Philadelphia el 4 de julio de 1776. Redactado principalmente por Thomas Jefferson.

El mundo que querría Bertrand Russell


"El mundo que querría ver sería un mundo libre de la virulencia de las hostilidades de grupo y capaz de realizar la felicidad para todos mediante la cooperación, en lugar de mediante la lucha. Querría ver un mundo en el cual la educación tienda a la libertad mental en lugar de a encerrar la mente de la juventud en la rígida armadura del dogma, calculado para protegerla durante toda su vida contra los dardos de la prueba imparcial. El mundo necesita mentes y corazones abiertos, y éstos no pueden derivarse de rígidos sistemas, ya sean viejos o nuevos."


Bertrand Russell. Matemático, filósofo y escritor británico. Prefacio de la colección de ensayos sobre teología "Por qué no soy cristiano", publicado en 1956.