
"La fe religiosa ni se adquiere ni se abandona simplemente construyendo silogismos. Suele adquirirse, en los pueblos con tradiciones religiosas, mediante los conocidos mecanismos de reproducción ideológica que funcionan en toda sociedad. Es, pues, el resultado de las primeras fases del aprendizaje social, cuyas agencias básicas son el hogar doméstico y la escuela. Si la fe en los credos y dogmas religiosos le fuera propuesta al ser humano no antes del tránsito de la adolescencia a la edad adulta, o ya alcanzada esta última, cabría afirmar sin exceso que el profuso repertorio de mitos y leyendas -incluidas sus reelaboraciones teológicas- que forman el contenido de una fe religiosa -por ejemplo, la cristiana- no tendría probabilidad significativa alguna de recibir adhesión de fe por mentes normalmente constituidas, con la excepción de personas de peculiarísima idiosincrasia. La inverosimilitud racional de ese repertorio, y sus contradicciones lógicas, conducirían a su rechazo en la inmensa mayoría de los casos. La fe se adquiere en el seno de una tradición y en la infancia de la vida, cuando el sujeto está bajo la presión -y a la vez la protección y el cuidado- de un superego potentísimo que moldea y permite simultáneamente la maduración del ego. (...) El niño admite con complacencia una fe tan gratificante que no suele estar dispuesto a perderla en todo el resto de sus días. Las ceremonias mágicas aprendidas en su infancia le aseguran una teofanía que no cabe discutir. El adulto que desconoce la tradición, juzga esa fe como un desideratum pueril, si no como una broma pesada."
Elogio del ateísmo. Gonzalo Puente Ojea. Siglo XXI de ediciones. 1995.
1 comentario:
"El adulto que desconoce la tradición, juzga esa fe como un desideratum pueril, si no como una broma pesada."
Discrepo de estas palabras. Si ésto fuera así, ¿cómo se explica la expansión del cristianismo en el imperio romano? ¿Cómo la del Islam o la del Budismo? Por lo demás, estos argumentos rezuman un racionalismo decimonónico.
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